5 claves imprescindibles a la hora de presentar tu proyecto a inversores
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5 claves imprescindibles a la hora de presentar tu proyecto a inversores

Lectura: 4 min | 20 Abr 21

El emprendimiento y las decisiones de iniciar un negocio propio suelen repuntar en épocas de crisis. Ya ocurrió en 2008 y estamos asistiendo al mismo proceso ahora. Un buen comienzo para cualquier proyecto propio es saber explicar a los inversores el valor de tu idea y convencerles de por qué deben apostar por ti e invertir en tu negocio. En este artículo analizamos cinco claves que pueden ayudarte a captar financiación.

Los momentos de dificultades económicas suelen traer como consecuencia un repunte de personas que deciden iniciar una actividad por su cuenta. Si atendemos al informe GEM (Global Enterpreneurship Monitor), las cifras hablan por sí solas. Según los últimos datos oficiales, que corresponden a 2019, el 36% de la población en activo percibe oportunidades de emprendimiento en un plazo de seis meses. Este porcentaje en 2015 era de un 26%, y se reducía a un 16,9% en 2010.

La tendencia al alza del emprendimiento sigue una evolución constante. Incluso dentro de los que ya han emprendido sigue habiendo incrementos. Tal y como recoge el Mapa del Emprendimiento elaborado por South Summit, el 63% de personas que ya habían emprendido un negocio se ha involucrado en un nuevo proyecto durante el año pasado.

Este escenario, en el que los autónomos van adquiriendo cada vez más peso, nos lleva a reflexionar acerca de una de las máximas necesidades de cualquier emprendedor: conseguir financiación. Para ello suele ser imprescindible presentar tu idea de negocio ante posibles inversores y convencerles de que apuesten por ella. En este post analizamos las cinco principales claves que debes tener en cuenta.

  1. Define claramente la estructura de tu presentación

Los oyentes, que son posibles inversores, saben que parten con cierta ventaja sobre ti. Son conscientes de que acudes a ellos porque necesitas su ayuda para iniciar un proyecto, y ello eleva la exigencia a niveles altísimos. Por tanto, es imprescindible que tengas muy clara la estructura de tu presentación y que no perciban un solo atisbo de duda.

También debes pensar qué información es más interesante para los inversores y aportar datos clave, evitando malgastar en tiempo con otros que sean irrelevantes. Algunos de los datos que seguro deberías incluir son:

  • Modelo de negocio: los inversores están acostumbrados a escuchar muchos proyectos en los que la idea es buena pero no está correctamente aterrizada. Deben entender de forma clara cuál es tu modelo de negocio y cómo vas a rentabilizar la idea. Si no lo ven claro, no se arriesgarán a invertir.
  • Análisis de mercado y competencia: este es otro de los elementos que los inversores suelen tener muy en cuenta. Si un mercado está excesivamente competido y no ven claro que tu proyecto pueda tener éxito en él, no seguirán negociando. Por tanto, expón claramente un buen análisis de mercado que te permita transmitirles qué hueco tiene tu proyecto en el mismo.
  • Escalabilidad: este término es uno de los que probablemente más oirás durante tu etapa como emprendedor. Es también uno de los factores decisivos para los inversores. La clave es mostrar un potencial de crecimiento muy fuerte sin necesidad de reinvertir en infraestructuras según aumenten los ingresos.
  1. Convencimiento sí, pero no agresividad

Presentar una idea propia en la que crees y de cuyo funcionamiento estás seguro puede llevarte a ser excesivamente vehemente en tu explicación. La clave está en encontrar el equilibrio y mostrar seguridad, pero sin que sea percibido como un tono agresivo:

  • Juega con diferentes variaciones tonales, incidiendo en aquellos aspectos que sean más relevantes.
  • Deja un pequeño silencio después de alguna información importante, puesto que el oyente percibirá que lo que acabas de decir es relevante.
  • Evita utilizar expresiones como “No podéis perder esta oportunidad” o “No vais a encontrar otra idea como esta”, que tienen un carácter más imperativo.
  1. Haz que perciban el mínimo riesgo a la hora de invertir

La principal preocupación de los potenciales inversores es si recuperarán o no la inversión que han realizado. La percepción de riesgo puede echar para atrás la decisión de apostar por un negocio si es demasiado elevada. Por ello, es clave ser transparente con ellos y generarles confianza, de forma que el convencimiento de apostar por tu negocio sea mayor que el riesgo. Si, además, fundamentas ese “mínimo riesgo” apoyado en datos que avalen tu discurso, mucho mejor.

  1. Lenguaje equilibrado: ni muy técnico, ni demasiado coloquial

Es habitual que, si eres experto en un área determinada, tiendas a hablar con la jerga propia de forma natural. Sin embargo, los inversores ante los que presentes tu proyecto pueden no estar tan involucrados en el sector. Esto puede provocar que no sepan a qué te refieres si utilizas términos excesivamente técnicos.

Por otro lado, optar por un coloquialismo excesivo también es un error. Recuerda que no estás en un entorno amistoso, sino que, por muy informal que sea una presentación a inversores, es un entorno de negocios. Por ello, la clave es encontrar un equilibrio entre expresiones demasiado técnicas y encorsetadas y otras muy familiares. Además, es importante mostrarte natural, y para ello debes sentirte cómodo con el lenguaje que utilizas. No intentes recurrir a expresiones que no encajan con tu personalidad, puesto que eso puede hacerte perder naturalidad.

  1. Sé realista

El optimismo excesivo puede dar lugar a escenarios poco realistas, y esto puede minar tu credibilidad ante los inversores. Evita expresiones como “Nos va a comprar Google” o “Vamos a ser el nuevo Amazon”. Uno de los criterios que lleva a los inversores a tomar la decisión, además de que les convenza la idea de negocio, es el potencial que vean en quien lo expone. Es probable que les resulte más creíble una persona con capacidad de liderazgo, gestión y que afronta un escenario realista, que alguien que se mueva por ideas más utópicas.

La presentación de tu proyecto ante posibles inversores en un momento clave que requiere una importante preparación previa. De ella depende la viabilidad y el futuro de tu negocio. Recuerda que tu objetivo es convencerles, y para ello debes mostrar seguridad, liderazgo, visión de futuro y profesionalidad. Con estos ingredientes, el éxito está asegurado.