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6 claves para mejorar tu imagen de marca

Lectura: 4 min | 10 Jul 17

Relacionarse con el entorno se ha vuelto más complejo. Cada vez hay más canales por los que clientes actuales y potenciales pueden contactar con una empresa y requerirle información: mail, redes sociales, web, agregadores…

La generalización del mundo online ha provocado que una compañía ya no se enfrente solo a las de su zona o ciudad para conseguir un proyecto, sino que deba zafarse en un mercado con competidores de todo el mundo y abierto 24/7.

Pero este fenómeno llamado Internet no solo ha traído más competencia, también más oportunidades que nunca antes para darse a conocer y abrir mercado. Sin embargo, para conseguir alcanzar el éxito en este medio hay que proyectar una mejor imagen de marca, ser más eficaz comunicando e interactuando. ¿Cómo conseguirlo? Aquí van 6 claves:

1. Definir cómo y a quién se quiere llegar

¿Quieres ser cercano y accesible? ¿Que te identifiquen con el lujo y exclusividad? ¿Trasmitir profesionalidad? Antes de proyectar una imagen de marca es importante evaluar estas cuestiones que permitirán definir correctamente qué percepción se quiere dar, esto es, ¿qué es lo que te hace auténtico frente al resto?

La pregunta clave será: ¿Cómo quiero que me vean? Pero también, ¿a quién nos dirigimos? No es lo mismo comerciar con los mejores neumáticos del mercado que ofrecer paquetes turísticos exclusivos. Cambia, evidentemente, el público objetivo al que nos referiremos. Por eso, para focalizar esfuerzos y ser preciso es esencial una reflexión que delimite y responda a la pregunta “¿a quién quiero vender mi marca?”

2. Estudiar el entorno y explotar los puntos fuertes

El análisis de los actores del entorno de la empresa es fundamental a la hora de conocer los puntos fuertes que se van a proyectar: las ventajas competitivas posicionarán a la entidad por delante de las demás. A la hora de analizar, es necesario tener en cuenta algo que frecuentemente se pasa por alto: no toda la competencia es directa. A saber:

  • Competencia directa: Empresas que operan en el mismo mercado con el mismo producto o servicio.
  • Competencia indirecta: No todos los competidores venden lo mismo. Especial atención a productos y servicios sustitutivos que operan en nuestro mercado.
    Una vez identificados los principales competidores, habrá que analizar los aspectos que les definen. Esta es una forma muy efectiva de mirarse al espejo y conocer qué nos va a hacer más relevantes.

3. Contar historias y hacerlo en diferentes formatos

Tras acordar los rasgos, valores o características que queremos que se asocien a la empresa, se deben definir los mensajes. Es decir, una vez se entiende qué se quiere transmitir a los clientes, toca crear contenidos que apoyen la cultura de la empresa.
Se trata de generar contenido original, relevante y valioso para atraer a un público objetivo bien definido. Especialmente importante es que sea útil para ellos, que resuelva sus consultas o problemas. Ha de ser variado, de calidad y en cantidad para que aporte reputación a la marca y le permita seguir creciendo en el mundo 2.0.
En cuanto a los formatos, prueba diferentes. El vídeo, al igual que las infografías o whitepapers funcionan bien en las redes sociales por su capacidad de viralización y su facilidad de consumo. Asimismo, un blog en tu web atraerá tráfico a la misma.

4. Generar una comunidad

Toda la audiencia atraída con los contenidos de calidad puede llegar a formar una comunidad. Para ello, es importante que, desde los propios contenidos, se les anime a unirse a las redes sociales y participar, ya sea Facebook, Twitter o Instagram. Así, la marca podrá:

    • Comunicar campañas y trasladar sus mensajes a públicos segmentados.
    • Interactuar con cada cliente y seguidor, además de promocionar la marca para crear nuevas relaciones.
    • Observar el comportamiento de los usuarios con respecto a los mensajes de la empresa.
    • Recibir feedback de los usuarios.
    • Escuchar. Estar atento a lo que interesa y preocupa a los seguidores y usuarios puede ser una ventaja a la hora de decidir qué comunicar y cómo comunicarlo.

5. Humildad y respuesta ante los errores

Todos nos equivocamos y casi seguro habrá, en Internet en general y en las redes sociales en particular, pequeñas crisis que afecten a la imagen de marca. Sin embargo, si tu respuesta es la idónea saldrás reforzado. Algunas claves:

  • Dar una respuesta rápida y directa explicando el error y pidiendo disculpas.
  • Ofrecer una solución satisfactoria.
  • Agradecer al usuario su confianza en la marca.

Siempre y cuando no necesites datos personales para solventar la incidencia, trata de hacerlo de forma pública para que el resto de usuarios que han visto la queja, vean también tu afán por solucionar el problema.

6. Medir, optimizar y estar alerta.
Aprovechando que el flujo de información en las redes sociales es bidireccional, conocer la opinión del público y clientes es más sencillo que nunca. Para ello, es importante estar atentos a:

  • Tono y mensaje de los comentarios, para medir el sentimiento de los usuarios que se relacionan con la marca.
  • Rating y evolución de los “Likes” y “Shares”. Indicadores de cómo se está comunicando la marca y cuánto está gustando el contenido creado.

Para esta tarea, podemos apoyarnos en herramientas como:

  • SocialMention, capaz de monitorizar este análisis de forma automática.
  • Google Alerts y servicios de alerta de las redes sociales, para conocer en tiempo real lo que está ocurriendo.

Además, la mayoría de redes sociales tienen su propia página de medición de resultados. Así, tenemos a nuestra disposición herramientas gratuitas como Facebook Insights o Twitter Analytics.

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