Acuerdos de confidencialidad: qué son y cuando tienes que usarlos
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Acuerdos de confidencialidad: qué son y cuándo tienes que usarlos

Lectura: 3 min | 29 Jun 21

El contrato o acuerdo de confidencialidad (NDA por sus siglas en inglés) obliga a las partes involucradas a no poder divulgar ni compartir una determinada información, y protege su confidencial. Es muy común en el mundo mercantil, pero también es muy importante para autónomos y emprendedores. Te contamos cuándo te interesa utilizar esta figura, para qué sirve y qué debe incluir.

La información es poder, el viejo dicho está más de actualidad que nunca. Hay miles de empresas que viven solamente de comercializar datos, entre ellos los tuyos. De ahí, las normativas sobre protección de datos.

Aun así, o tal vez precisamente por eso, existen muchas situaciones en las que es indispensable compartir información confidencial entre dos o más partes, por ejemplo, si estás buscando un socio, un inversor o incluso si tienes que contratar a alguien. En esos casos es cuando se utiliza esta figura, el acuerdo de confidencialidad o NDA, que garantiza que las partes implicadas no compartan información con terceros.

Qué es un NDA

Como decíamos, los acuerdos de confidencialidad suelen crearse para proteger proyectos, productos, procesos, servicios y transacciones. Y son mucho más habituales de lo que piensas porque se utilizan en multitud de ocasiones, desde un bar que quiere proteger alguna receta, hasta una empresa que trabaje con alta tecnología. Aunque los dos motivos más comunes son cuando aparece un posible comprador del negocio o alguien que quiere entrar como socio y pide información sensible sobre nivel de ventas, inversiones, deudas, clientes, beneficios… Es decir, datos confidenciales sobre el negocio.

Pero también se usa con clientes o información reservada, como contraseñas o datos de empleados. Si cualquiera de las partes revela la información protegida, deberá afrontar las consecuencias legales establecidas en el acuerdo.

No hay solo un tipo, sino que puede haber una variedad casi infinita, tantos como las circunstancias que se den en cada caso, sea empresa o autónomo. Por ejemplo, un NDA puede servir para proteger la idea de creación de un negocio, pero tendrá que haber otro para proteger la tecnología que hace posible que esa idea funcione.

¿Quién puede hacer un acuerdo de confidencialidad?

Cualquier persona o entidad puede realizarlo. Por ejemplo, si tienes un nuevo producto que necesitas proteger y no quieres arriesgarte a que sea divulgada documentación importante, la solución es firmar un NDA. Este acuerdo de confidencialidad puede firmarse entre empresas, entre una empresa y sus empleados o sus proveedores, entre socios fundadores, etc.

Quote NDA

Como autónomo, ¿te interesa utilizar esta figura?

El uso de los acuerdos de confidencialidad depende mucho de tu área de trabajo, pero como decíamos, en una sociedad digitalizada y cada vez más sensible a la filtración de la información, nunca está de más.

Pongamos que has fundado una startup, un producto nuevo que tienes patentado, podría parecer que ya está todo cubierto, pero ¿y si lo que te diferencia son tus procesos? En el caso de un producto digital, el algoritmo que lo hace posible. Es posible que tengas que compartir ese algoritmo con un inversor o con tus futuros empleados cuando empieces a crecer, es ahí cuando el NDA se hace casi imprescindible.

Qué debe incluir

Aunque ya hemos dicho que hay tantos acuerdos de confidencialidad como negocios, sí que hay cierta información que siempre debería constar. La estructura habitual de un NDA es la siguiente:

Primero, debe quedar claro quiénes son las partes que firmarán el acuerdo y compartirán información. También, por qué se está firmando ese acuerdo, es decir, por qué se va a establecer una relación, por ejemplo, si es por un acuerdo entre socios o si es con un inversor.

Y, obviamente, el contrato debe determinar cuál es el objeto de la información sensible que se quiere proteger. No basta con decir que una parte le dará a la otra ciertos datos, porque eso es muy ambiguo y, en el caso de una reclamación, no se podría probar qué documentación concreta se compartió y con qué fin. Por eso es importante acotar el concepto que se quiere proteger. Por ejemplo, si será información sobre el modelo de negocio, financiera, tecnológica sujeta a derecho de propiedad intelectual, industrial, de desarrollo de software, etc.

En algunos casos, puede ser necesaria una descripción más detallada. Por ejemplo, cuando la documentación que queremos proteger incluye más de un ámbito o es muy numerosa, podemos agregar un anexo al NDA.

También debe constar para qué fin sí que se puede utilizar esta información y cuáles son los límites de dicho fin. Y, por último, las responsabilidades, si se incumple el acuerdo, siempre que entre dentro de lo estipulado por la ley.

Como ves, un acuerdo de confidencialidad puede ser muy útil si te encuentras en una posición vulnerable, pero antes de hacerlo por tu cuenta, nuestra recomendación es que siempre te dejes asesorar por expertos.