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El aplazamiento del IVA: Ventajas, desventajas y cómo solicitarlo

El aplazamiento del IVA: ventajas, desventajas y cómo solicitarlo

Lectura: 4 min | 3 Nov 17

No descubrimos nada nuevo si decimos que, en el mundo de los autónomos y las pequeñas empresas, es relativamente común pasar por un momento de falta de liquidez por no haber ingresado todavía pagos pendientes o debido a la estacionalidad de ciertas actividades.

Si ese momento coincide con el IVA trimestral, puede provocar que hacer frente al pago del Impuesto del Valor Añadido se convierta en una auténtica pesadilla para el pequeño empresario o trabajador por cuenta propia.

Y aunque lo ideal es tener una situación económica saneada que permita solventar el abono sin mayores complicaciones, Hacienda tiene prevista una solución para que un problema de liquidez puntual, sumado a la obligación del pago en un mismo período temporal, no ponga en apuros a un negocio: el aplazamiento del IVA.

Se trata de una medida avalada por la Agencia Tributaria (AEAT) y que, a pesar de sus notables beneficios, también cuenta con alguna desventaja que te hará plantearte si es una opción que se ajusta a tus necesidades en cada momento.

 Los beneficios de solicitar un aplazamiento

Para un negocio que está inmerso en una situación de cierto apuro económico -aunque sea provisional-, la ventaja de acogerse a una redistribución del pago del IVA es clara: se trata de un respiro que permitirá continuar ejecutando con normalidad las actividades de la empresa.

Concretando: el pago del IVA podrá distribuirlo hasta en 12 meses. Es el periodo máximo que permite la ley en este tipo de casos. Un tiempo más que suficiente para que los autónomos puedan tomar el control de su situación financiera y afrontar la obligación.

Además, hay que tener en cuenta que, si decides aceptar esta opción, su aprobación es automática: la ley entrada en vigor con fecha 1 de enero de 2017 permite el aplazamiento sin que existan avales o cualquier otro tipo de garantías de pago. Eso sí, para cuantías inferiores a 30.000 euros.

Si la deuda es superior a ese importe, no significa que no puedas aplazarlo, pero en este caso dependerá de la aprobación de Agencia Tributaria. En esta situación, el pago de la deuda se podrá prorrogar por un periodo de hasta 36 meses, aunque deberás justificar que no has cobrado los importes repercutidos con facturas emitidas y no recaudadas. Por otra parte, debes saber que Hacienda te exigirá un aval de garantía del pago.

Si para hacer frente al abono, en vez del aplazamiento, habías contemplado la opción de solicitar un préstamo, piénsalo dos veces y toma nota de otra de las ventajas de esta modalidad: los intereses que impone la Administración Pública suelen ser menores que los que repercuten las entidades bancarias. En el aplazamiento del IVA, La Agencia Tributaria aplica el tipo de interés legal al total de deuda (3% en el 2017).

Ventajas de acogerse al aplazamiento del IVA trimestral

Desventajas de aplazar el IVA

La cruz de la moneda de esta figura es que, al final, no deja de ser una patada hacia delante de una deuda, por lo que si la situación económica del negocio está entrando en una situación negativa con visos de convertirse en endémica, es posible que nunca sea el momento más apropiado de hacerle frente y, lo que hoy son pequeños problemas, el día de mañana serán todavía mayores.

Por otra parte, si te acoges al aplazamiento del pago, la Agencia Tributaria pasa a ser un nuevo acreedor. Una vez aceptada por su parte la propuesta de planificación de pagos (que en primera instancia presenta el autónomo o empresa), ésta se debe cumplir a rajatabla, por lo que es importante estar seguro de que vas a poder hacerle frente. En caso contrario, un impago podría acarrear una sanción por morosidad de entre el 20% y el 35% de lo debido, llegando incluso a embargar la cuenta del autónomo.

¿Cómo solicitar un aplazamiento del IVA?

Aplazar el IVA es una opción que puede dar un respiro a un problema de liquidez en un determinado momento, pero no debe tenerse siempre como primera opción: hay que analizar, previamente, la situación financiera y las posibilidades económicas del negocio y del propio autónomo.

Si realmente es necesario, el proceso para requerirlo es muy sencillo: basta con cumplimentar la solicitud pertinente de la AEAT o el modelo 303 dentro de los plazos establecidos:

  • Primer trimestre: del 1 al 20 de abril.
  • Segundo trimestre: del 1 al 20 de julio.
  • Tercer trimestre: del 1 al 20 de octubre.
  • Cuarto trimestre: del 1 al 30 de enero.

 ¿Y si no lo admiten?

En caso de que la cantidad sea superior a 30 mil euros, no se aprueba de forma automática y es posible que la solicitud de aplazamiento sea rechazada. De esta forma, se abriría un periodo voluntario de pago tras el cual se inicia el periodo ejecutivo, en el que se exigirá el abono de un recargo del 20%.

 ¿Cuándo no es posible un aplazamiento?

 Aunque a la hora de pagar impuestos Hacienda ofrece algunas ventajas a los autónomos, no es posible fraccionar o aplazarlos todos. De hecho, no se aplicará esta medida en los siguientes casos:

  • Pagos derivados de la ejecución de resoluciones firmes desestimatorias, suspendidas durante las reclamaciones o recursos.
  • Tributos repercutidos (a no ser que haya prueba de que dichas cuotas no han sido pagadas).
  • Pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades.

En definitiva, solicitar el aplazamiento del pago del IVA es un recurso más para un autónomo que esté pasando un momento delicado en lo que a liquidez se refiere. Además, se trata de un procedimiento seguro, establecido por la propia Agencia Tributaria. Simplemente, debes ponderar si es un caso puntual y el pago fraccionado es una opción viable o si, por el contrario, solo puede empeorar la situación de tu negocio.

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