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Situaciones en las que incrementar la base de cotización

Autónomos: 3 situaciones en las que es recomendable cambiar la base de cotización

Lectura: 4 min | 2 Abr 19

A la espera de la tan ansiada y reclamada tributación por ingresos sigue plenamente vigente la norma que permite cambiar la base de cotización 4 veces al año. Pero, ¿cuándo es recomendable hacerlo? Existen algunas situaciones en las que no modificarla sería un error. Te contamos por qué y te mostramos cuándo pagar un poco más al mes supone beneficios tangibles.

No es ningún secreto que asociaciones y patronales de autónomos llevan tiempo persiguiendo que la tributación por ingresos sea, al fin, una realidad. Tampoco, que a día de hoy y hasta que llegue ese momento, la mayor parte del colectivo opta por pagar lo menos posible. O lo que es lo mismo, cotizar por la base mínima. Concretamente, 2 de cada 3 autónomos tributan el mínimo, según un estudio de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).

Este modelo de cotización tiene sus ventajas, pero existen ciertas situaciones en las que conviene plantearse aumentar la base. Sin embargo, no todos los trabajadores por cuenta propia las conocen. Más si tenemos en cuenta que en los últimos meses las cosas han cambiado, y mucho, para el colectivo. Reales decretos, modificaciones en materia tributaria, establecimiento de nuevas sanciones…

Por esto, es necesario actualizar algunas prácticas habituales y comprobar si se mantienen vigentes. Recordamos que, con la última subida de la cuota, la base mínima está fijada en 944,4 euros. La máxima, en 4070,10 euros.

Con este contexto presente, a continuación analizaremos algunas situaciones muy concretas en las que te compensa incrementar tu base de cotización.

1. Facturación por encima de, aproximadamente, 2.000 euros al mes

Controlar la facturación es imprescindible para definir cómo y cuánto cotizar. A partir de cierto volumen de ingresos al mes, los expertos suelen recomendar subir la base de cotización.

El cálculo comúnmente aceptado es el siguiente: cotizando por la base mínima, deberás pagar 283,3 euros todos los meses. A esta cantidad se deben sumar los gastos afectos a la actividad profesional. Y, también, el IRPF y el IVA de las facturas.

Teniendo en cuenta que lo idóneo tras impuestos es que, al menos, queden unos 1000 euros de ingresos netos, la referencia que se suele tener en cuenta para conseguirlo es que factures por encima de los 2000 euros. Una vez llegado a este punto, debes poner en la balanza si realmente 1000 euros de ingresos netos son suficientes para tu situación personal o familiar. Si es así, piensa ahora si las ventajas de cotizar por una base superior te compensan: mayor pensión, más protección social en caso de baja, etc.

Recomendación base de cotización

2. Si piensas dejar de ser autónomo

Si en tu mente emprendedora rondan proyectos más ambiciosos, o si te has cansado y crees que es el momento de ser asalariado, piensa en aumentar tu base de cotización. Recuerda que desde el 1 de enero, todos los autónomos tienen derecho a la prestación por cese de actividad.

Y sí, esta prestación también depende de la base de cotización. Para cobrarla, además, debes haber cotizado durante los 12 meses anteriores al cese.

La cuantía del subsidio será la equivalente al 70% de tu base reguladora. Por tanto, si has cotizado por la base mínima, esto es, 944,35 euros al mes, tu prestación será de ‘solo’ 661,04 euros mensuales. Si cotizas por encima, la prestación sube.

3. A partir de los 42 años

Cuanto menos pagas, menos recibes. Y viceversa. Esto es totalmente aplicable a tu pensión de jubilación. Porque la pensión preocupa, y mucho, a los trabajadores autónomos. También a ATA, que recientemente ha propuesto que la pensión se calcule sobre toda la vida laboral.

Actualmente, la pensión media de los jubilados que han sido autónomos es de 681 euros, muy por debajo de la de los asalariados. Si un trabajador por cuenta propia pretende percibir la pensión más alta -2659 euros-, debería pagar de cuota 1220 euros al mes. Se trata de un extremo, pero no hay duda de que llegados a cierta edad es bueno comenzar a pensar en el futuro.

La pensión depende solo de dos variables: los años cotizados y la base de cotización. En 2019, la edad de jubilación del autónomo está en 65 años y 8 meses. Desde este año y hasta 2027, esta edad sube dos meses cada año. En 2027 será, por lo tanto, 67 años. Por consiguiente, en estos momentos necesitas haber cotizado durante 22 años (264 meses) para acceder a una pensión. Y, en 2027, necesitarás 25 años.

Teniendo en cuenta todos estos factores, para conseguir incrementar tu pensión debes aumentar tu base de cotización a partir de los 42 -como tarde-. En términos monetarios, se recomienda que a partir de esa edad y para obtener una pensión media, la cuota del autónomo pase a rondar los 500-600 euros mensuales.

Base de cotización a partir de los 42 años

Te recordamos que, además, los autónomos no pueden elegir su base de cotización de manera libre a partir de los 47 años, por lo que el cambio deberás aplicarlo, sí o sí, antes de esa edad.

Cuándo y cómo cambiar la base de cotización

Si finalmente te decides a dar el paso, toma nota. Puedes cambiar tu base de cotización hasta 4 veces en un mismo año. Concretamente, en los siguientes períodos:

  • 1 de enero-31 de marzo de 2019
  • 1 de abril-30 de junio de 2019
  • 1 de julio-30 de septiembre de 2019
  • 1 de octubre-31 de diciembre de 2019

Para hacerlo efectivo de manera online, dirígete a esta web e identifícate a través del certificado digital o el sistema Cl@ve. Solo necesitarás seguir los pasos y en unos minutos habrás modificado tu base de cotización.

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