Autónomos: cómo deducirte los gastos domésticos si trabajas en casa
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Gastos domésticos

Autónomos: cómo deducirte los gastos domésticos si trabajas en casa

Lectura: 3 min | 12 Ago 21

Muchos trabajadores por cuenta propia ejercen su actividad desde su domicilio, por lo que, a la hora de hacer la Declaración de la Renta y las liquidaciones trimestrales, pueden acceder a ciertas deducciones en las facturas de luz, gas e Internet. Sin embargo, la deducción no puede definirse de cualquier forma, sino que debe hacerse según lo dispuesto en la Ley de Autónomos. Esta ley no solo especifica la cuantía máxima de la deducción, sino también qué documentos debes presentar para acceder a ella. En este artículo te lo explicamos en profundidad.

Consultores, diseñadores, arquitectos… cada vez son más las profesiones que un autónomo puede desarrollar manteniendo la oficina en casa. La principal ventaja es el ahorro, no hay que pagar un alquiler o por una plaza en el coworking, pero lo más complicado suele llegar a la hora deducir los gastos domésticos como autónomo en la Declaración de la Renta.

Un autónomo que tiene su propia tienda puede desgravar en el IRPF y en IVA el alquiler que paga, la luz, el agua, el teléfono o la conexión a internet. Gastos ligados al negocio, pero ¿funcionan igual para el autónomo que trabaja desde casa?

¿Qué son los gastos deducibles?

Un gasto deducible es un coste que un autónomo se puede desgravar fiscalmente. La deducción puede aplicarse a dos impuestos: al IVA o al IRPF.

Para que un gasto sea fiscalmente deducible se deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Debe estar relacionado con la actividad económica o profesional del autónomo.
  • Justificado mediante factura.
  • Debe estar registrado en el libro de gastos e inversiones.

Aun cumpliendo los tres requisitos, la Agencia Tributaria es muy estricta a la hora de aceptar la deducción de un gasto. De ahí que el autónomo deba demostrar lo mejor posible que el gasto está relacionado con la actividad.

IRPF en la nueva ley de autónomos

La normativa del IRPF permite la afectación parcial de elementos patrimoniales divisibles y entiende la vivienda como tal en la medida que su superficie puede ser aprovechada parcialmente para el desarrollo de la actividad económica.

Esto significa que se podrá deducir la totalidad de los gastos derivados de la titularidad de la vivienda como pueden ser las amortizaciones, IBI, intereses, tasa de basuras, seguro, comunidad de propietarios… proporcionalmente a la parte de la vivienda afectada.

Cómo puedes desgravar por la vivienda si trabajas desde casa

El primero de los gastos que se puede deducir cuando tu casa es tu oficina es la propia vivienda.

Si la casa está alquilada, se puede desgravar el porcentaje de la vivienda que se usa para la actividad. Imagina que tu vivienda mide 100 M2 y utilizas como despacho una habitación de 15 m2. En ese caso, podrías deducir el 15% de los gastos derivados de titularidad del inmueble.

Eso sí, para poder deducir el alquiler de la vivienda es necesario contar con dos contratos de alquiler, uno como vivienda y otro como centro de trabajo que tendría que incluir también el IVA.

Si la vivienda es e tu propiedad, puedes desgravar los gastos de comunidad, los intereses de la hipoteca, el seguro e impuestos propios de la casa como el IBI. Estos gastos se contabilizarán siguiendo la misma regla que comentábamos más arriba, solo podrá desgravarse la parte proporcional de la vivienda que ocupe la zona de trabajo.

Para Hacienda es clave que esa zona de trabajo sea fácilmente identificable, divisible dentro de la vivienda y tener un uso casi exclusivo para el trabajo.

Para evitar dudas, Hacienda exige que los inmuebles afectos figuren ten la contabilidad o los registros oficiales de actividad económica. A efectos prácticos, esto quiere decir que hay que comunicar a Hacienda qué parte de tu vivienda vas a usar para trabajar en casa. Esto se hace rellenando el modelo 036 o 037 de la AEAT.

Cómo deducir los gastos domésticos

En este caso, se aplica la misma proporcionalidad que para la vivienda, pero con mayores limitaciones. Para la Administración, no es fácil establecer qué porcentaje de los gastos es para uso personal o profesional, por eso la Agencia Tributaria ha establecido que se podrá deducir el 30% del porcentaje del total de metros cuadrados de la casa dedicados a la actividad.

Volvamos al despacho de 15m2, al suponer un 15% de la vivienda, se podrá deducir un 30% de ese porcentaje, es decir un 4,5% del gasto total de los suministros.

Para el resto de gastos, donde entra el teléfono móvil, material de oficina, ordenador, impresora, página web, transporte e incluso las dietas se aplica la norma general, aquí es importante demostrar que son gastos relacionados con el trabajo.

En este Artículo hemos repasado los gastos más comunes para los autónomos que trabajan desde casa. No obstante, cada caso tiene sus propias particularidades, por lo que te recomendamos llevar un control exhaustivo y asegurarte de que todos tus gastos estén correctamente justificados y de cumplimentar la documentación adecuada para trasladarla a la Agencia Tributaria.