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Consejos para sobrevivir a la estacionalidad

Lectura: 3 min | 3 Ago 17

Más de una décima parte del PIB español procede del turismo, según datos de Exceltur. Los negocios de este sector, como los de la hostelería o la agricultura, por ejemplo, dependen en gran medida de la concentración de sus ventas en un pequeño periodo del año, es decir, de la consabida estacionalidad. Cuando una determinada variable (por ejemplo, los ingresos) experimenta una desviación de manera repetida anualmente (o antes), hablamos de estacionalidad; si no, podemos hablar de ciclos.

Es cierto que la propia naturaleza de algunos negocios facilita la aparición de periodos de ventas estacionales. Por ejemplo, un hotel a pie de playa recibirá, obviamente, más visitantes en verano, en su temporada alta. Aquí entra en juego su capacidad de innovación para ofrecer una oferta renovada que proporcione valor añadido a sus clientes en invierno, aprovechando, a ser posible, activos con los que ya cuente.

En primer lugar, es esencial que tengas claro cuál es, exactamente, tu temporada alta y cuál la baja. Puede parecer una obviedad, pero siempre es mejor analizar concienzudamente tus datos y que no te fíes de las intuiciones, que pueden ser engañosas. Muchas empresas de servicios, por ejemplo, reducen drásticamente su actividad todo el mes de agosto, del 1 al 31, cuando quizás existan semanas o días en las que experimenten movimiento comercial intenso. Dicho esto, veamos algunos consejos para sobrevivir a la estacionalidad de tu negocio.

Mantenimiento vs. Producción

Es normal que, durante la temporada alta, las empresas se dediquen más a la comercialización que a la puesta a punto de sus servicios, productos y equipos. Puedes tomarte la temporada baja como una excelente oportunidad para asegurarte de que todo saldrá como esperas en épocas de actividad intensiva.

Las estaciones cambian. Los hábitos del consumidor, también

En un mismo negocio, puede haber partes más afectadas que otras por la estacionalidad. Determinar cuáles son las más débiles es importante para saber dónde hay que dedicar mayores esfuerzos y adelantarte a las necesidades del consumidor. Puedes emprender estrategias de marketing estacional para sacar el máximo provecho a todos los meses. Por ejemplo:

  • Adelántate a tendencias sociales y personaliza tu oferta: adapta tus newsletters, ofertas promocionales y comunicaciones a fechas clave, estaciones y celebraciones.
  • Busca aliados: busca empresas que puedan convertirse en partners para llegar a nichos mediante una oferta puntual combinada. Por ejemplo, una casa rural puede ofrecer un curso de micología de la mano de un experto local y una agencia de viajes en otoño.
  • Calendariza el contenido de tus redes sociales: una vez tengas identificada tu temporada baja, será fácil identificar con antelación días señalados durante esas fechas en los que compartir contenido personalizado en tus redes sociales, por lo que no hay lugar para la improvisación.

Diversifica tu negocio

Ofrecer nuevos productos o explorar otros mercados es una buena manera de reducir riesgos, evitar la saturación del sector y aprovechar recursos disponibles que podrían estar generando beneficios. Hay varias maneras de diversificar tu negocio:

  • Diversificación horizontal, si se ofertan nuevos productos en mercados relacionados con el entorno comercial de la empresa.
  • Diversificación vertical, si la empresa oferta nuevos productos a los que antes accedía mediante un tercero. Es decir, la compañía sustituye su proveedor por sí misma.
  • Diversificación concéntrica, si la empresa pone a la venta nuevos productos dentro de una misma línea ya existente.
  • Diversificación conglomerada, si la empresa comercializa nuevos productos que guardan poca relación con los anteriores. Normalmente, es la manera de operar de grandes corporaciones que pueden permitirse la compra de una compañía.

Asimismo, ¿has valorado internacionalizar tu negocio? Es una buena manera de diversificar la procedencia de tus ingresos y no depender del mercado interior. Antes de nada, debes conocer bien el país en el que quieres desembarcar, tanto a nivel de competencia como de consumidores. Busca una empresa local que pueda asesorarte y con la que crear sinergias.

Una vez analizada la situación, planifica el proceso de internacionalización (qué recursos y personal destinarás, cuándo…) de la mano de un experto. Por ejemplo, ICEX Next es un programa que pone a tu servicio el Ministerio de Economía.

Finalmente, no pierdas de vista los procesos burocráticos que puedas encontrarte. Un asesor legal, como por ejemplo el notario, te será de gran utilidad.

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