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MAB

El MAB, la Bolsa de las Pymes

Lectura: 2 min | 27 Abr 16

Vender adecuadamente una parte de nuestra empresa para conseguir liquidez es una práctica muy habitual. Muchos empresarios creen que por, el pequeño tamaño de su compañía, La bolsa no es para ellos. Lo que muchos desconocen es que desde hace 10 años existe en España el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), conocido también como “la Bolsa de las Pymes”.

Los inicios del MAB fueron muy diferentes a su función actual. Comenzó su andadura en febrero de 2006 como un instrumento en el que cotizaban las Sicav (instrumentos de financiación colectiva). En 2007 se aprobó una normativa en la que se daba cabida a empresas de reducida capitalización.

Conseguir “confianza y apoyo financiero adaptado a las necesidades de las Pymes”. Este es el principal eslogan del MAB, que está operado por la empresa Bolsas y Mercados Españoles (BME). En resumen, acceder a la liquidez que proporciona la bolsa y ganar en transparencia. Así se podrá mejorar la confianza de clientes e inversores, pero con requisitos y costes algo más laxos que los exigidos a las grandes empresas.

Esas son las principales ventajas, pero ¿cuáles son los requisitos?

  • Ser mucho más transparentes. Los inversores necesitan verlo todo para meter ahí su dinero. Además, la legislación lo exige.
  • Aportar información periódica. De forma semestral hay que hacer públicos los hechos relevantes (cambios directivos, planes estratégicos, etc.) de la empresa. También anualmente hay que presentar las cuentas auditadas. Es importante presentar además información relevante en cuanto se produzca, siempre que pueda afectar al inversor.
  • Asesor registrado. Es obligatorio designar uno para que prepare la salida a bolsa y mantenga la gestión en los mercados. El MAB se dirigirá a ellos para cualquier requerimiento.
  • Proveedor de liquidez. Mediante un contrato con una entidad de servicios de inversión se cuenta con un proveedor de liquidez. Sirve para favorecer esa liquidez para las operaciones realizadas en el mercado.
  • Difusión accionarial. Consiste en que el valor de las acciones de quienes tengan un 5% del capital social tiene que superar los dos millones de euros.
  • Poder afrontar los costes. Hay que valorar muy bien esta acción. Entrar en el MAB cuesta 6.000 € más una tarifa variable de 5 céntimos por cada 1.000 de capitalización de la empresa (se toma como referencia su primer precio en el Mercado). Después hay que pagar una tarifa anual de 6.000 euros. También hay que tener en cuenta los costes de los asesores, el proveedor de liquidez, los de las ampliaciones de capital (si se producen), etcétera. En la web de BME se pueden consultar en detalle esas tarifas.

 

El Mercado Alternativo Bursátil también ha tenido sombras que se ha propuesto superar. La mayor crisis se produjo en 2014 cuando un análisis de Gotham City Research señaló que las cuentas de la cotizada Gowex no eran reales y que sus acciones en realidad no valían nada. Ese revés cuestionó la labor de supervisión de BME e incluso del regulador, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Además, sembró la duda sobre todas las empresas de ese mercado. El MAB ha intentado solventar ese bache endureciendo la normativa. Desde el 9 de marzo de 2016 se está aplicando el nuevo marco que, en la práctica, exige más información a las cotizadas y da más poder al asesor registrado. Todo ello, sin embargo, implica un incremento en los costes.

En conclusión, la entrada en bolsa es una gran oportunidad para hacer crecer la empresa, ganar transparencia y recibir liquidez. Dependiendo de los planes de nuestra Pyme deberemos estudiar muy bien esta opción.

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