ERTE: qué es, cómo tramitarlo y qué consecuencias tiene para una Pyme
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Erte en empresas por el coronavirus

ERTE: qué es, cómo tramitarlo y cuáles son las consecuencias para una Pyme

Lectura: 4 min | 3 Abr 20

El Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) está hoy, lamentablemente, más de actualidad que nunca. En un contexto de crisis sanitaria provocada por el COVID-19, muchas empresas se han visto obligadas a presentar estos expedientes ante la autoridad competente. Y el Gobierno, a revisarlos uno a uno para evitar un uso abusivo de este recurso.

Para enfrentarse a las consecuencias del COVID-19, los gobiernos de varios países han tomado medidas tan drásticas como el confinamiento de la población. La reducción de la movilidad en todo el territorio se considera imprescindible para evitar el contagio del virus. Sin embargo, la repercusión económica de este decreto es todavía impredecible. Y ha llevado a muchas empresas y autoridades públicas en España, pero también en Europa, a impulsar medidas con el objetivo de minimizar el impacto económico y social.

En este contexto, el Gobierno aprobó la agilización de los ERTE. A día de hoy, son varias las empresas, de todos los sectores y tamaños, que han presentado un ERTE para tratar de compensar el receso o el cese de actividad en su negocio. Sin embargo, se espera que otras muchas empresas que todavía no han dado el paso, lo hagan próximamente. No obstante, el Gobierno ya ha avisado de que revisará, uno por uno, todos los ERTE presentados durante la crisis sanitaria. El objetivo, evitar el fraude al acogerse a esta modalidad de suspensión de empleo.

Más allá de los números y su evolución, es importante saber qué es, cómo se puede tramitar y qué consecuencias tiene presentar un ERTE en una Pyme. Te las contamos.

¿Qué es un ERTE?

El Expediente de Regulación Temporal de Empleo se encuentra tipificado en los artículos 45, 47 y 51 del Estatuto de los Trabajadores y, a su vez, en el Real Decreto 1483/2012, que regula los procedimientos de despido colectivo y suspensión de contratos de trabajo. Textualmente, un ERTE es la «suspensión del contrato o reducción de jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción o derivadas de fuerza mayor».

Importante: un ERTE no es un despido. Por tanto, los trabajadores deberán reincorporarse a su puesto, con las mismas condiciones, una vez que la situación que lo provocó finalice. De su propia definición se derivan las posibilidades que regula un ERTE:

  • La suspensión temporal del contrato. No requiere indemnización y el tiempo que dure seguirá computando en términos de antigüedad del trabajador.
  • Una reducción de la jornada de, al menos, el 10% y, como máximo, del 70%.

¿Por qué razones puede acogerse una empresa a un ERTE?

El Estatuto de los Trabajadores especifica que las empresas solo podrán acogerse al ERTE cuando estas acrediten “causas de fuerza mayor” o que la tramitación del expediente sea necesaria «para la superación de una situación de carácter coyuntural de la actividad de la empresa”. Ya sea por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

En el caso que nos ocupa, la propagación del COVID-19 y la consiguiente declaración del Estado de Alarma, es causa de fuerza mayor. En resumen, si un autónomo, Pyme o gran empresa ve frenada su actividad por culpa de los efectos derivados del COVID-19, podrá solicitar el ERTE aludiendo “fuerza mayor”.

¿Cómo se tramita un ERTE?

Para poner en marcha una solicitud, hay que demostrar a la Autoridad Laboral que las medidas del Gobierno están causando pérdidas en tu actividad o implican suspensión o cancelación de actividades. Como, por ejemplo, las restricciones en el transporte público o la falta de suministro. También se contempla cuando la enfermedad afecta a tu plantilla, ya sea porque se hayan dado situaciones de contagio o has adoptado medidas preventivas de aislamiento decretadas por Sanidad. Estas son las fases de la tramitación:

1. Según se indica en el artículo 22 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, el procedimiento se iniciará mediante una solicitud de la empresa, acompañada de un informe relativo a la vinculación de la pérdida de actividad como consecuencia del COVID-19, ante la Autoridad Laboral de cada Comunidad Autónoma. En este caso concreto -coronavirus-, como el cierre del negocio se debe a una restricción adoptada por la Administración, deberá hacerse referencia en la solicitud al Real Decreto que la ordene.

El escrito debe de ir acompañado de la comunicación realizada previamente a los empleados o a sus representantes legales. En este punto, cuando una empresa da inicio a un ERTE por fuerza mayor, debe avisar a los trabajadores (con un plazo máximo de 15 días) o a los representantes de los trabajadores (plazo de máximo 7 días) de la intención de presentarlo.

Una vez tengas todos los documentos necesarios, podrás presentar la solicitud a través del portal que cada comunidad haya puesto cara al público. Por ejemplo, si tu empresa está radicada en la Comunidad de Madrid, deberás presentarla aquí.

En resumen, deberás presentar la siguiente documentación:

  • Solicitud de ERTE.
  • Memoria explicativa de las causas
  • Informe sobre la vinculación entre las medidas propuestas y las medidas gubernamentales s adoptadas por el coronavirus
  • Documentación acreditativa que consideres necesaria
  • Comunicación a los trabajadores o a su representación legal

2. Por parte de la Autoridad Laboral, la resolución se dictará en el plazo de 5 días desde la solicitud. Una vez constatada la existencia de la fuerza mayor -porque la autoridad también puede denegarlo-, el ERTE se fijará desde la fecha del hecho causante. En este caso desde el 15 de marzo, el día siguiente al Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo.

En el supuesto de que la Autoridad Laboral no constatara la fuerza mayor, la empresa deberá abonar los salarios no percibidos por los trabajadores.

Además, tal y como ha confirmado el SEPE a través de su cuenta de Twitter, los expedientes que hayan sido aceptados no deben remitirse de nuevo. En caso de que el estado de alarma se prorrogase, la propia entidad ampliará la prestación de oficio. Es decir, ni la empresa ni el trabajador se encargarían de ello.

¿Cuáles son las consecuencias de acogerse a un ERTE?

Como hemos dicho antes, un ERTE permite a la empresa no pagar a sus trabajadores durante el tiempo que permanezcan fuera de su puesto de trabajo. Asimismo, la norma indica que los empleados tampoco generarán derecho a pagas extra ni vacaciones.

Durante el ERTE, la empresa debe mantener al trabajador dado de alta en la Seguridad Social. En este caso, dado que se han acreditado causas por fuerza mayor, la Seguridad Social exime a las compañías del pago de la parte empresarial de las cotizaciones.

No obstante, las exoneraciones no serán iguales para todas las empresas. Por ejemplo, las Pymes con menos de 50 empleados sí tendrán una exoneración completa. Ésta será hasta el 75% en el caso de las cotizaciones que tengan que abonar las Pymes con más de 50 trabajadores.

Como ves, el ERTE ha adquirido con la crisis sanitaria una dimensión distinta. Es, para muchas empresas, uno de los salvavidas a los que aferrarse en un momento de fuerte oleaje en materia económica. Otros son las ayudas recientemente aprobadas y que podrás consultar en este enlace.

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