Guía de sostenibilidad: buenas prácticas para tu Pyme o pequeño negocio - Ideas para tu Empresa
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Guía de sostenibilidad: buenas prácticas para tu Pyme o pequeño negocio

Lectura: 5 min | 7 May 21

La concienciación medioambiental y el compromiso con el entorno son dos grandes protagonistas en la práctica diaria de cualquier empresa, sin limitarse únicamente a las grandes corporaciones. También las Pymes y los autónomos pueden llevar a cabo acciones que contribuyan a mejorar la sostenibilidad. La Fundación Vida Sostenible ha elaborado una guía de buenas prácticas específica para estos empresarios que te resumimos en este artículo.

El compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente se ha convertido en una exigencia ética y social para cualquier negocio. De hecho, constituye uno de los pilares del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsado para empujar el tejido económico y empresarial tras la crisis provocada por la COVID-19. Los pequeños negocios también deben orientar sus prácticas hacia un modelo más sostenible, puesto que ya es incluso un factor de decisión para muchos clientes.

Existen diversos aspectos en los que se pueden implementar acciones más encaminadas a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y no solo en el caso de las grandes empresas, sino también hechos diarios en cualquier pequeño negocio. La clave reside en saber identificarlos y, de forma consciente, adaptarlos.

En segundo lugar, es necesario inculcar el valor de la sostenibilidad entre todos los empleados, independientemente del número que sean, así como entre tus clientes y partners. Compartir y difundir este tipo de acciones ayuda a crear un ecosistema empresarial sostenible que trascienda más allá de un único negocio.

La Fundación Vida Sostenible ha elaborado una guía de buenas prácticas en materia de sostenibilidad para Pymes y pequeños negocios. En este post, resumimos las principales claves para ayudar a tu empresa a ser más eco-friendly.

  1. Ahorro de consumo en las oficinas

Parece algo muy obvio, pero es uno de los aspectos en los que más beneficios se pueden obtener. Asimismo, es aplicable tanto a oficinas como a los pequeños espacios de teletrabajo en los que te encuentres. Para conseguir este ahorro de consumo puedes centrarte, fundamentalmente, en dos aspectos:

  • Iluminación: sustituye las lámparas incandescentes por lámparas led, que proporcionan una iluminación más duradera. Además, cuanto más cerca las sitúes de los puestos de trabajo, menos intensidad necesitarás y, por tanto, mayor será el ahorro.
  • Temperatura: cuando se comparte espacio de trabajo es habitual que surjan diferencias a la hora de subir o bajar la temperatura. Por ello, lo más recomendable es que exista un control centralizado de la misma que mantenga una temperatura constante, evitando subidas y bajadas continuas. La variación excesiva de temperaturas contribuye a aumentar la emisión de gases de efecto invernadero, además de suponer un coste mayor en la factura mensual. Según este informe de FVS, la temperatura ideal en invierno no debería superar los 21 grados de calefacción. Por su parte, en verano no es recomendable estar por debajo de 26 grados con el aire acondicionado.
  1. Reducir la producción de residuos y avanzar hacia una oficina sin papeles

Esta práctica, que se puede llevar a cabo tanto en la oficina como en teletrabajo, es una de las más sencillas. Se trata de reducir al máximo la generación de residuos, lo que suele conllevar un cambio en el hábito de compra. Por ejemplo, evita adquirir productos de escritorio desechables y sustituirlos por aquellos que se puedan reutilizar o reciclar. Además, conviene impulsar el hábito de separar correctamente los residuos (materia orgánica, plásticos, vidrio, cartón y normal).

En segundo lugar, es recomendable hacer una autoevaluación y ver si todo el papel que gastas es realmente necesario. Probablemente te darás cuenta de que no, lo que te conducirá a implantar una política ‘paperless’. El objetivo es avanzar hacia una oficina sin papeles, en línea con la cada vez mayor digitalización en la que vivimos.

  1. Reutilizar componentes y productos para conseguir una economía más circular

La economía circular constituye uno de los grandes pilares para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por la ONU. La principal característica de los negocios circulares es su capacidad para reutilizar y otorgar una segunda vida útil a los productos y componentes que utiliza. Ya sea de forma directa o indirecta, a través de los fabricantes, es importante apostar por este modelo.

  1. Auditoría para evaluar el consumo de agua y energía

En muchos casos no nos paramos a estudiar cuánto estamos gastando en consumo energético y de agua y, por tanto, no sabemos cómo optimizarlo. Para ello puedes realizar una especie de auditoría que te dé una visión conjunta al respecto. En este estudio, además de comprobar tu gasto, revisarás si todo tu equipamiento energético está optimizado o puedes mejorar también en eso (revisión de caldera, termostato, etc.).

Reúne todas tus facturas de agua y luz para contabilizar el gasto real en consumo energético de tu empresa. A partir de ahí, puedes establecer objetivos para reducirlo de manera progresiva y alcanzable. Si estableces la reducción del consumo en agua en un 40% en un año y sabes que no es un objetivo realista, rebájalo para que se consiga de manera más práctica. Por ejemplo, puedes empezar por marcar como objetivo una disminución de un 5-10% anual, en función del consumo real de tu empresa. A partir de ahí, al año siguiente, lo puedes aumentar. Tanto para ti como para tus trabajadores, el hecho de comprobar que se obtienen los resultados esperados supondrá una motivación añadida para seguir en esa dirección.

  1. Uso de vehículos menos contaminantes

El transporte es otro de los grandes aspectos de mejora en las empresas españolas para mejorar la sostenibilidad. Si eres autónomo o tu empresa cuenta con vehículo propio, trata de que éste sea sostenible. Si no puedes adquirir un vehículo eléctrico, explora otras opciones. Los vehículos híbridos, de gas natural o de hidrógeno también contribuyen a reducir las emisiones contaminantes. Además, el uso de este tipo de transporte conlleva bonificaciones económicas y ayudas estatales, como es el caso del Plan Moves o las exenciones de pago en el aparcamiento.

  1. Establecer acuerdos con proveedores sostenibles

El compromiso medioambiental debe ser una tarea conjunta y compartida con el resto de empresas. Por otro lado, los clientes se rigen cada vez más por criterios de sostenibilidad para decidir qué producto o servicio escoger. Siguiendo esta tendencia, las empresas también deben proyectar una posición de compromiso 360º. Es decir, además de inculcar las buenas prácticas a nivel interno, tienen la obligación moral de hacerlo también hacia fuera, y ello implica trabajar con partners y proveedores que también se guíen por prácticas sostenibles.

  1. Optimización de rutas de transporte

Otra forma de reducir las emisiones contaminantes propias de los vehículos es optimizar las rutas de transporte, algo que tiene muchas vertientes. Por un lado, puedes animar a tus trabajadores a compartir vehículo, siempre con las medidas de seguridad pertinentes. Otra forma de optimización pasa por utilizar vehículos como bicicletas para ir a trabajar o para desplazarse. Además, si cuentas con vehículos para realizar rutas de transporte o entrega de mercancías de varios clientes, puedes aprovechar un mismo vehículo para realizar distintas entregas, en lugar de destinar uno a cada cliente.

La adopción de prácticas sostenibles es necesaria para avanzar en criterios de protección del medio ambiente. Lejos de ser una mera acción individual, el objetivo es establecer un plan sostenible colectivo, en el que cada negocio aporta su pequeño granito de arena según sus características y posibilidades. Todas las empresas, independientemente de su tamaño, pueden contribuir a hacer del mundo un lugar más sostenible. La clave está en identificar cómo e interiorizarlo.