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La revolución Blockchain

Lectura: 3 min | 20 Oct 16

Hablar de Blockchain sin hablar del Bitcoin es inevitable. Lo malo es que al recordar esa moneda virtual a uno le viene a la memoria todo lo malo: especulación, negocios al margen de la ley, robos… Es cierto. El Bitcoin fue una llamada criptomoneda ajena al control de gobiernos y bancos centrales que trajo y trae mucha polémica. Pero, ya que hablamos de monedas, tiene su cara, su parte buena. No sólo el Bitcoin como tal tiene sus beneficios, sino la tecnología que lo desarrolla: el Blockchain, algo que ya empiezan a usar bancos y grandes empresas para ofrecer servicios a Pymes. ¿Por qué? Básicamente porque permite eliminar intermediarios. Pero hay más.

¿Qué es el blockchain?

Es una cadena de bloques de operaciones descentralizada y pública. Para entendernos, es como un enorme libro de contabilidad donde se apuntan todas las transacciones y que tiene dos características principales: no lo controla ninguna organización (como ocurre con el Bitcoin, una moneda que no controla ningún banco central a diferencia del Dólar o el Euro, por ejemplo); y es seguro, es decir, los datos no se pueden manipular y son verificables.

¿Cómo se consigue?

En una cadena de transacciones existe la opción de que el control lo lleve un individuo o un organismo. En algo como el Bitcoin si fuese así, que lo llevase un sólo usuario, además de laborioso sería peligroso: ese individuo se vería tentado de manipular las cuentas, o simplemente de ponerse más dinero en la suya.

A cambio, lo que se hace es que todos los usuarios tengan acceso al libro contable y que además se necesite un consenso para modificarlo.

Vale. ¿Y esto, para qué sirve?

A grandes rasgos vale para reducir el fraude en las operaciones. La seguridad en la red es el gran reto que persiguen todos para generar confianza. La confianza ayuda a mejorar el clima de negocios.

Pero quizá más importante sea que el blockchain vale para eliminar intermediarios. Si esto sucede, los procesos se abaratan y entonces se gana en competitividad.

También con blockchain se consigue una trazabilidad perfecta de los procesos, es así como se tiene un rastro indeleble del dinero o los bienes intercambiados.

Casos prácticos

Bajemos un poco más a la arena y veamos qué usos está empezando a tener al blockchain.

  • Smart Contracts. Muy útiles para la industria retail, por ejemplo. En este caso lo que se hace es automatizar los procesos de un negocio (abastecimiento, proveedores, pagos…) Una máquina virtual almacena la información y la gestiona (“habla” con los proveedores, emite pagos, …). Todo se automatiza, se eliminan intermediarios y se abaratan costes. Algunos bancos ya están ofreciendo estos servicios. En España la startup española Clluc se dedica a crear plataformas para que las empresas puedan tener acceso a estos “contratos inteligentes”.
  • Gestión del dinero. Parece mentira que los bancos se estén aprovechando de una tecnología, el blockchain, que sustenta un invento, el Bitcoin, ideado para acabar con los propios bancos. Pero las entidades también están interesadas en eliminar intermediarios e incertidumbres. Por ejemplo, cuando se transfiere dinero al extranjero, el receptor no sabe muy bien cuánto va a recibir ni cuando. Todo son estimaciones (de tiempo y de costes). Con blockchain todo es más transparente, se transfiere más rápido y se saben los costes (que son más baratos). Algunas entidades como la filial de Santander en Reino Unido (Santander UK) comenzarán a usarlo a partir del año que viene.
  • Colaboración o “la muerte del jefe”. Yendo un paso más allá de lo expuesto, algunos proyectos y startups están envueltas en el blockchain para usarlo como método para descentralizar, para que las comunidades de usuarios tomen el poder sin un “poder central” o jefe que lo organice todo. Se trataría de sustituir el gobierno por un algoritmo. Es lo que promueve la israelí Backfeed. Otro proyecto como Colony.io promueve la inteligencia artificial para la “auto-organización” de negocios. Esta startup fundada por el joyero Jack Du Rose mide la productividad de los colaboradores, y retribuye en su propia criptomoneda (el néctar).

Son tres ejemplos de lo que ya tenemos y de lo que se está desarrollando. Otras muchas cosas están por venir. ¿Te subes a la ola?

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