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Los beacons

Cómo los beacons pueden transformar tu negocio

Lectura: 3 min | 12 Dic 16

Basados en la geolocalización, los beacons permiten mandar mensajes personalizados a tus clientes a través de notificaciones en sus dispositivos móviles. Conócelos y explora todo su potencial.

Si bien la aparición de los teléfonos móviles cambió por completo la forma de comunicarse, más lo hizo todavía cuando se ampliaron sus funcionalidades con Internet, lo cual supuso una auténtica revolución que abrió un mundo lleno de posibilidades. Una de estas fue la geolocalización, o la capacidad de obtener la ubicación geográfica real de un teléfono móvil, eso sí, conectado a Internet.

Poco tiempo pasó hasta que los expertos en marketing vieran en la geolocalización un filón de posibilidades para aumentar sus ventas, así como para captar y fidelizar al cliente. De ahí hasta los beacons hubo solo un paso. Pequeñito.

Y es que, al fin y al cabo, los beacons no son nada más que pequeños dispositivos que utilizan la tecnología Bluetooth para comunicarse directamente con smartphones. Más concretamente, estos instrumentos de bajo consumo que cuentan con una señal única para cada uno de ellos emiten señales de radio de corto alcance, pudiendo contactar con dispositivos situados a una distancia de hasta 50 metros. Eso sí, para que a los móviles les lleguen los mensajes lanzados, estos deben haberse instalado previamente una aplicación rastreadora de beacons.

Una nueva forma de impactar en los clientes

Bueno, esto está muy bien, pero ¿de qué me sirven a mí y a mí negocio los beacons?. En pocas palabras: clientes y ventas. Los beacons permiten mandar mensajes personalizados a tus clientes –tales como descuentos, ofertas y promociones que pueden serles útiles al momento– a través de notificaciones en su smartphone, y resultan especialmente prácticos en espacios cerrados, donde la tecnología GPS puede tener lagunas de cobertura. Veámoslo con un ejemplo:

Ana está paseando por un centro comercial, y al pasar cerca de una tienda donde la semana pasada compró un bolso, le llega una notificación a la app que tiene instalada en su smartphone: “¡Hola Ana! Tenemos un monedero a juego con el bolso que compraste hace unos días que está rebajado al 30%. ¡Ven a verlo!”

Es precisamente en tiendas y centros comerciales donde los beacons tienen más potencial, al poder utilizarse para guiar al visitante y, lo más importante, convertirlo en comprador. Además, el hecho que los beacons tengan diferentes radios de acción permite enviar mensajes personalizados en función de lo cerca que estés de uno de ellos. Es decir, si entras en un supermercado y visitas la zona de conservas, los mensajes que recibas estarán relacionados con esa área, y no con la de la bodega.

No obstante, los beacons también pueden utilizarse con éxito en otros ámbitos, por ejemplo en eventos públicos como conciertos o festivales –a través de los cuales la organización puede mandar información en tiempo real y en función de dónde estés– o en centros turísticos como museos, monumentos o parques, donde dispondrás de información sobre ellos sin necesidad de llevar consigo una guía.

Así pues, el uso de los beacons resulta interesante, principalmente, porque permiten conectar directamente con los usuarios de teléfonos móviles mediante mensajes personalizados en función de su ubicación y sin necesidad de conexión a Internet. Pero también por tratarse de un sistema sumamente económico, ya que tanto los terminales beacons como su mantenimiento no son especialmente caros.

Lo único necesario para que los mensajes lanzados desde los beacons lleguen a sus destinatarios es disponer de una aplicación propia y, claro está, que el cliente se la descargue. Esta app debe ir acompañada de un sistema de gestión con información del usuario, estadísticas e interacciones, que nos permita analizar los resultados y definir la estrategia a implementar en cada ocasión.

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