[wpdreams_ajaxsearchlite]

Nueva regulación de falsos autónomos: infracciones en su contratación

Lectura: 3 min | 4 Feb 19

El Gobierno ha catalogado como “infracción grave” la conversión de trabajadores asalariados en falsos autónomos. La multa puede oscilar entre los 3.000 y los 10.000 euros. Sin embargo, si las sanciones económicas son muy elevadas, podrían llegar a constituir un delito penal para la empresa. Analizamos las implicaciones que tendrán estos cambios tanto para el trabajador como para la compañía.

Las nuevas normativas y modificaciones que afectan a los autónomos siguen siendo un tema de interés colectivo. El aumento de la cuota mensual, el encarecimiento de la tarifa plana o la obligatoriedad de la cotización por contingencias comunes son algunos de los cambios más relevantes para este tipo de profesionales.

Pero hay otro asunto de gran importancia, tanto para los trabajadores por cuenta propia como para las empresas. El Gobierno ha catalogado como “infracción grave” la conversión de un trabajador asalariado en falso autónomo. Así lo estipula el Real Decreto-ley de medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo del 28 de diciembre. Concretamente, esta norma establece una modificación del texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el orden social.

La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) estima que, en los últimos diez años, ha habido cambios sustanciales en los sectores que más falsos autónomos contabilizan. En 2008, el 80% de estos se registraba en el sector de la construcción. Sin embargo, hoy en día los falsos autónomos en este ámbito son una minoría. Hay otras actividades empresariales que cuentan con un elevado porcentaje de este tipo de profesionales. Es el caso de la comunicación, las empresas de reparto de comida, la industria cárnica y otras profesiones como la arquitectura, la abogacía, etc.

Sanciones económicas para las empresas que empleen a falsos autónomos

¿A quién afecta esta normativa? A las empresas cuyos trabajadores estén inscritos en la Seguridad Social como autónomos pero sus condiciones sean propias de asalariados. Esta infracción conlleva una sanción económica por cada trabajador en dicha situación. No obstante, la multa depende del nivel de gravedad. Oscilan entre los 3.126 y los 6.250 euros en su grado mínimo; de 6.251 a 8.000 euros en grado medio; y de 8.001 a 10.000 euros si la irregularidad es de grado máximo.

La nueva regulación tiene un doble objetivo. Por un lado, reducir el número de falsos autónomos y adecuar sus condiciones a su situación laboral real. Por otro, evitar que las empresas se beneficien de la reforma de la cotización de autónomos que se llevará a cabo. Dicha reforma establece que las cuotas se pagarán en función de lo que se facture. Así, todos los trabajadores por cuenta propia cuyos ingresos no superen el Salario Mínimo Interprofesional cotizarán menos que el resto.

Falsos autónomos

 

En esta línea, en 2018 se aprobó el Plan Director por un Trabajo Digno, cuya finalidad es mejorar la calidad y las condiciones laborales. Durante el mes de septiembre de ese año, un total de 8.000 falsos autónomos pasaron a cotizar dentro del Régimen General de la Seguridad Social como trabajadores por cuenta ajena.

El número actual de falsos autónomos en España es una cifra que parece difícil acordar. Según los datos ofrecidos por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), en España hay entre 90.000 y 100.000 falsos autónomos. Sin embargo, la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) afirma que son más de 225.000 los falsos autónomos existentes hoy en día en nuestro país.

Las condiciones de los trabajadores de las empresas de riders, a debate

El ruido mediático de los últimos meses en torno a este tema ha sido ciertamente intenso. En noviembre salía a relucir la sentencia del Juzgado de lo Social número 6 de Valencia, que considera que los repartidores de una empresa de reparto de comida son trabajadores por cuenta ajena, pese a que hasta el momento cotizaban como autónomos.

Sin embargo, este fallo dista mucho del de otra sentencia fechada apenas dos meses antes. En este caso, un juzgado de Madrid consideró que los trabajadores de otra compañía sí eran realmente autónomos, pese a que compartían muchas características con los riders de la primera. En cambio, diferentes resoluciones de la Inspección de Trabajo en Valencia, Zaragoza, Madrid y Barcelona sí consideran que estos repartidores son falsos autónomos.

La nueva regulación pretende ocupar el vacío legal que hasta ahora existía al respecto dada tal disparidad en las sentencias. Esta acción es necesaria no solo para amparar las condiciones laborales de los trabajadores, sino también para evitar que las compañías ejerzan un control abusivo sobre ellos.

Suscríbete a nuestra Newsletter y recibe los artículos en tu email.