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Préstamos participativos: financiación ligada a la marcha de tu negocio

Lectura: 2 min | 5 Jun 17

El préstamo participativo es una forma de financiación cada vez más común cuando se trata de inversión privada. Básicamente, consiste en la participación en los beneficios de la empresa por parte de quien realizó el préstamo, ligando financiación y crecimiento del negocio de manera flexible.

Podemos decir que no se trata de una inyección de capital de un inversor privado ni de un préstamo bancario al uso. Cuando hablamos del préstamo participativo nos referimos a una manera de conseguir financiación en función del desempeño de tu negocio. Es un modelo que se adapta muy bien tanto a empresas emergentes o startups como a empresas de reducido tamaño, principalmente, debido a cuatro de sus características principales:

  • Requisitos de acceso moderados
  • Flexibilidad
  • Amplio periodo de amortización
  • Interés fijo y variable, este último dependiente de los beneficios obtenidos. No es extraño que se establezca un tipo de interés máximo en esta clase de acuerdos.

La idea, como podrás imaginar, es apoyar proyectos con visos de viabilidad que puedan crecer de manera sostenible en el tiempo. El Real Decreto Ley 7/1996, de 7 de junio es la disposición legal que regula este tipo de préstamos.

¿Qué necesito para optar un préstamo participativo?

Lo normal es que estos préstamos se realicen a través instituciones públicas de apoyo al emprendedor, como ENISA, o también, business angels, entidades de capital riesgo y otras sociedades privadas.

Para recibir un préstamo de esta naturaleza, a diferencia de otro tipo de empréstitos, deberás presentar un informe de tu modelo de negocio, en lugar de garantías hipotecarias o personales. ¿Por qué? Porque de lo que se trata de determinar es la viabilidad de tu proyecto, es decir, saber si vas a ser capaz de desarrollarlo de manera sostenible en el futuro.

Intereses flexibles vinculados al crecimiento de tu empresa

Generalmente, este tipo de préstamos tienen dos tipos de interés, a saber:

  • Uno que siempre está presente y vinculado al desempeño de tu negocio. Es decir, que variará en función de diversos criterios, si bien uno de los más comunes es tu beneficio neto anual.
  • Por otro lado, puede darse el caso, al estipularse el contrato, en el que se fije un interés adicional. A diferencia del anterior, no está vinculado a la marcha de tu empresa, lo fija quien otorga el préstamo y, por lo general, es menor que el de un préstamo al uso.

Mayores plazos de amortización

Para que te hagas una idea de hasta qué punto la flexibilidad de estos préstamos es mayor de lo habitual, su devolución puede prolongarse hasta los 10 años (aunque esta cifra es un máximo: lo normal es que sea menor). No obstante, ten presente que solamente es posible realizar una amortización anticipada realizando una ampliación de capital igual a la cuantía que quieras amortizar.

Asimismo, el periodo de carencia al que puedes acogerte es también más prolongado (algunas entidades ofrecen, como plazo, hasta 7 años).

¿Y si te me va mal tras solicitar el préstamo?

Has de saber que los préstamos participativos tienen una prioridad de pago menor para con los acreedores. Por ello, las posibles deudas que contraigas por este método te resultarían algo más fáciles de afrontar.

Además, se suele establecer que, en caso de impago del préstamo, el inversor transmute su derecho de cobro por la participación en la empresa, pasando a convertirse en socio de la misma, con derechos en la toma de decisiones y en el reparto de dividendos por consiguiente.

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