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Tecnologías que transforman la Administración Pública

Lectura: 5 min | 22 Ene 19

La Transformación Digital de la Administración Pública prosigue su camino sin mirar atrás. Sin embargo, en un ecosistema tan heterogéneo como el de las entidades públicas, no todas las tecnologías pueden tener ni tendrán el mismo impacto y relevancia.

Es posible que, para ciertas organizaciones sanitarias, la Realidad Aumentada sea muy útil, que la geolocalización juegue un papel protagonista en el transporte público o que la biometría sea en un futuro imprescindible para la seguridad nacional. ¿Cuáles son las tecnologías que protagonizan la transformación de la Administración Pública en los próximos años? Analizamos 5 de ellas:

1. Cloud Computing

Ya hemos mencionado que la nube es la infraestructura central en la que se asienta la transformación digital. Y no solo de las empresas, también, en las Administraciones Públicas.

El objetivo de su implementación es muy claro: maximizar la eficiencia de los recursos en la Administración. ¿Cómo? Compartiendo y reutilizando aplicaciones y servicios comunes, y pagando exclusivamente por la utilización realizada en la infraestructura. En definitiva, ahorrar costes y mejorar los procesos conceptuando la nube como un modelo aaS (as a Service). Además, no hay que olvidar que este tipo de computación aumenta la escalabilidad y el rendimiento. Además, ahorra espacio.

De hecho, el Cloud es cada vez más relevante en la Administración Pública. Tanto que las adjudicaciones públicas realizadas en proyectos relacionados con SaaS, IaaS o PaaS, supusieron 32 millones de euros en 2018.  El doble que los 17 millones de 2017. Se estima que en los próximos años continuará incrementándose.

Un ejemplo claro de la implantación del Cloud es la AGE (Administración General del Estado). El cambio de los archivos físicos por la nube para almacenar y gestionar la información personal, permite proteger los datos de una manera más sencilla y disponible.

2. Inteligencia Artificial

Hoy en día,  la implantación de la Inteligencia Artificial (IA) ha avanzado tanto que la duda no es ya si será relevante para todos los sectores de la sociedad, Administración incluida, sino cómo convivirá con los humanos.

El Barómetro de Tendencias Globales 2019 de Vodafone ha recopilado los puntos de vista de especialistas, empresas y consultoras para valorar cuáles son las tecnologías que realmente están impulsando la sociedad. Una de las principales es la IA. De hecho, dos tercios de las entidades encuestadas o bien ya están utilizando la Inteligencia Artificial (33%), o planean introducirla en el futuro (34%).

El aprendizaje automático está ya protagonizando el cambio en hogares y lugares de trabajo, pero también en las ciudades. Por eso, la Administración Pública debe sumarse a esta tendencia. Pero, ¿cómo puede la Inteligencia Artificial ayudar a los entes públicos?

Primero y más importante, a través del ahorro. Según Deloitte, la automatización puede ahorrar 96,7 millones de horas de trabajo. Esto es, cerca de 3,3 billones de dólares.

Pero hay más. Gracias a la IA, es posible generar modelos predictivos de reproducción de tumores. En educación, la Universidad de Murcia ya ha probado con éxito a LOLA, un asistente virtual de Inteligencia Artificial para resolver las dudas de nuevos alumnos. Frente a la corrupción, se han creado sistemas de alertas tempranas basados en IA para detectar un mal uso de los fondos públicos.

En el ámbito judicial, expertos como Daniel Newman, analista principal de Futurum Research, apuestan por la IA para reducir los costes legales de los juicios. Newman cree que, en unos años, se podrán también detectar falsos testimonios mediante en análisis de los gestos o tonos de voz de un acusado o del jurado.

3. 5G y el Internet de las Cosas

Podrían desarrollarse por separado, pues ambas tecnologías son o serán lo suficientemente relevantes para la Administración Pública. Sin embargo, no hay duda de que una -5G-, será potenciadora y amplificadora de la influencia de la otra -Internet de las Cosas-. Los beneficios de la conectividad 5G como la práctica ausencia de latencia, la mayor capacidad de transmisión de datos y el aumento exponencial de la velocidad de transmisión redundarán en la interconexión de dispositivos (IoT). Esto resultará en la evolución y desarrollo de las Smart Cities.

A nivel práctico, las Administraciones Públicas podrán, entre otras cosas:

  • Implementar el alumbrado inteligente en las ciudades. De modo que la iluminación se adapte a los flujos de transeúntes. Esto conllevará un importante ahorro en costes. Ciudades como Barcelona ya han puesto en marcha proyectos de este tipo
  • Implantar sistemas de transporte público inteligente. Gracias a la conexión entre dispositivos, los conductores y los ciudadanos dispondrán en tiempo real de datos sobre el servicio o incidencias
  • Predecir de manera eficiente las necesidades de recogidas de basura, residuos o mobiliario en función de la zona
  • Gestión del tráfico y el aparcamiento en la vía pública
  • Detección de fugas de agua a través de sensores y optimización del consumo

4. Blockchain

Por su idiosincrasia y características definitorias, la tecnología Blockchain -o cadena de bloques- tiene múltiples aplicaciones en la Administración Pública.

Recordemos que, cuando hablamos de Blockchain, lo hacemos de una cadena de bloques de operaciones descentralizada. Es por esto que la información está distribuida en muchos equipos (mayor seguridad ante ataques) y no en uno solo. Se actualiza cuando se realiza una operación, de manera inmutable, por lo que un bloque no es alterable. Es decir, no se pueden manipular los datos si no cumple el proceso establecido y los diferentes nodos lo validan (fomenta la transparencia). La operación será consensuada, ya que existe un protocolo válido para todas las partes y verificable, pues todos los involucrados tendrán la garantía de que la información es cierta.

Por lo tanto, una vez registrada una operación, esta no se podrá modificar ni eliminar. Esto abre un amplio abanico de posibilidades para la Administración:

  • Creación de registros de la propiedad (inmuebles, vehículos, etc.) donde se reflejarán todas las operaciones: transmisión, pagos de impuestos, certificación energética, inspecciones, etc.
  • Procesos electorales con garantía de veracidad en el sistema de votación
  • Registros criminales
  • Padrones municipales
  • Registros de patentes
  • Contratos inteligentes
  • Identidad digital del ciudadano

5. Big Data

Big Data es una de las herramientas más poderosas con las que cuentan las Administraciones Públicas para hacer más sencilla la vida de los ciudadanos.

Recopilando todos los datos disponibles y provenientes de las diferentes fuentes de información, los entes públicos pueden mejorar los procesos y tomar decisiones basadas en certezas. Lo que contribuye a ofrecer al ciudadano un servicio mucho más eficaz, avanzado y personalizado. También, conocer las necesidades actuales y predecir las futuras para optimizar la gestión de los recursos públicos.

Algunos sectores estratégicos en los que este análisis de grandes cantidades de datos es muy útil por su capacidad de predicción son: la Sanidad, las infraestructuras públicas (carreteras, puentes, etc.) o el transporte (estaciones de trenes y autobuses, puertos y aeropuertos, etc.).

Pero las aplicaciones prácticas van mucho más allá. Por ejemplo, en Estados Unidos se consiguió reducir la mortalidad infantil gracias al cruce de datos generados por Administración y ciudadanos. Por su parte, el Banco Mundial cuenta con el Big Data como tecnología aliada para la prevención de catástrofes naturales.

Otro caso de éxito es el de la ciudad de Barcelona, que ha hecho de CityOS una gran base de datos con información pública. Con ella pueden consultar información en tiempo real de la ciudad, pero también analizarla para construir modelos predictivos que les ayuda a tomar decisiones para los servicios públicos. Con estos datos, implantan medidas para optimizar la calidad del aire, potenciar la movilidad sostenible o ahorrar energía en los edificios municipales.


Cloud, Inteligencia Artificial, 5G, Internet de las Cosas, IoT, Blockchain y Big Data se han erigido como las tecnologías esenciales para la evolución de la Administración Pública. De su desarrollo e implantación en los próximos años dependerán unos servicios públicos más eficaces y conectados, unos entornos urbanos más sostenibles y un sector público menos costoso.

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